Tuesday, February 15, 2005

Valentín y los abuelos

Ayer fue SanValentín. Mi valentín personal está a unos 2000 kilómetros de aquí, pero no se olvidó de mí. Me mandó un pijama precioso de una marca de lencería francesa que me encanta, o sea que una elección perfecta… si no fuese por la talla. Y es que mi valentín me ve nada menos que gordita: se ha pasado de 3 tallas. Y cuando se lo comenté, casi que no me creía que me lo tenía que cambiar por una 38. Será que de estar lejos “idealiza a su dulcinea”… En fin, al principio de nuestra relación pensaba que yo era de casarme y cuidar del marido y los hijos, o sea que hemos mejorado mucho en el conocimiento de la pareja (pero nos hubiera venido de perla la conferencia del sábado).
Bromas aparte, la abuela de valentín ha tenido un infarto. Le han puesto un marcapasos, espero que pueda correr un maratón dentro de poco. Esta mujer es exactamente lo opuesto de todo lo que soy: dependiente y machista. Pero que le vamos a hacer, le tengo mucho cariño, y es que ella también es una persona muy cariñosa. La llamaré hoy, seguro que le hará ilusión. Y no se lo diré, pero valentín va a intentar venir este fin de semana especialmente para verla, y eso sí que le va a gustar un montón, pero será sorpresa (huy, no sé si después del infarto las sorpresas son buena idea, se lo comentaré a valentín).
Cuando murió mi abuelo, por circunstancias independientes de mi voluntad, no pude ir a su entierro. Y eso me sigue doliendo. Era una persona excepcional, aunque nunca se lo hemos dicho. La enfermedad que le hizo agonizar lentamente durante sus últimos 10 años de vida casi nos había hecho olvidar lo excepcional que era. Mi familia es de origen muy humilde, y mi abuelo siempre soñó con que le tocara la lotería. Eso es lo que más le hace parecerse a cualquiera. Todo lo demás es poco habitual. Y es que a pesar de sus muchos talentos, nunca consiguió ganarse bien la vida. Era un futbolista muy bueno, pero en una región donde lo que manda es el rugby. De eso ha heredado mi primito. Podía reproducir cualquier melodía, canción o lo que sea en un piano, además de tocar el acordeón y la batería, sin nunca haber aprendido música. Por lo menos 2 de sus nietos hemos heredado de su oído absoluto (oreille absolue, no sé como se dice eso en español), cosa bastante excepcional, y mi hermana tiene su sentido del ritmo (nadie puede mantener la cadencia rítmica como ella, tiene una regularidad natural a la hora de tocar el piano o de pegar cualquier cosa). También, y a pesar de sufrir de daltonismo, tenía mucho talento para el dibujo y las artes manuales. De momento, de eso nadie ha heredado (o no lo hemos identificado). Su otra vertiente excepcional era su salud: ha padecido de todo, excepto de las cosas habituales. Le han operado de casi todos los órganos, y a pesar de ello, pudimos donar sus corneas cuando murió (si no nos lo hubieran pedido, ni lo hubiéramos pensado, de todo lo enfermo que ha estado a lo largo de su vida). Supimos luego que las dos corneas habían podido ser utilizadas con éxito. Y es que con tan mala salud, fue un deportista nato, recuerdo que antes de ya no poder ni moverse, circulaba en bici (le habían quitado el carné de conducir por temas de salud, precisamente), con la cual precisamente iba a jugar al ténis, y ayudaba a los jóvenes (como él decía) a entrenar (él nunca aprendió a jugar, pero luego ayudó a los jóvenes a preparase para torneos…). En su entierro asistieron más de 250 personas, lo que le hubiera encantado: lo que más excepcional le hacía era su vicio por el espectáculo, si identificaba un público potencial, no se resistía a hacer trucos de magia o sacar el acordeón. Pero yo no estuve entre estas 250 personas, y todavía me duele.
Esta tarde no iré al master, me está cundiendo el día para estudiar, así que voy a seguir en este camino (los exámenes empiezan la semana que viene, he pedido está semana de vacaciones para estudiar).
Es hora de una taza de té…

2 Comments:

Blogger Gorpik said...

En español también decimos "oído absoluto". Es un gran don, pero tampoco garantiza nada: según parece, Luis Cobos lo tiene, y ya ves. Hay que saber usar los dones.

12:48 AM  
Blogger teablogger said...

Es exactamente lo que decimos en francés: un talent non exploité n'est jamais qu'une sale manie, algo así como que un don mal utilizado se convierte en una mala costumbre. Y es que las malas costumbres se pegan en seguida...

9:07 AM  

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