Wednesday, May 18, 2005

Girl of the year

Estoy en la última línea recta del master. No es tan terrible, pero he de reconocer que he perdido mucho nivel de motivación y concentración este último cuatrimestre. Lo que hace que me salgo con la mía, pero no se puede decir que soy la repolla del comercio exterior. En fin, lo importante es que está a punto de acabar y mis nervios lo agradecerán.

No creo ser una persona particularmente irresponsable. Ni particularmente responsable, de hecho. Pero me pregunto a veces qué más se espera de mí. El master, me lo pago, me lo curro y me lo saco yo solita, a la vez que trabajo y accesoriamente vivo. Se me puede considerar irresponsable por haber relajado el ritmo últimamente, pero habiendo necesitado 3 semanas de baja por agotamiento físico e insomnios, no creo que podía mantener el ritmo. El trabajo no me mata, lo único es que soy el back-up tanto de mi jefe como del currito que está con nosotros, pero yo no tengo back-up, así que estoy para todos y nadie está para mí.

Para merecerme el premio a la “girl of the year”, debería hacer exactamente lo que hago pero en mejor. Es decir, curro + master + tareas domésticas + vida social, pero:

- no debería ni pensar en las vacaciones y debería involucrarme en la puta obra del edificio del que me encargo (hasta que mi jefe me lo diga así de claro, me hago la sorda, más bien la ciega, hoy he ido y el suelo estaba levantado… sabiendo que nadie estaba para seguir la obra, pero en fin);

- debería ir a clase todos los días 4 horas, debería estudiar cada fin de semana todos los temas vistos y debería adelantar 2 trabajos pendientes más el proyecto de fin de master;

- debería ordenar mejor la casa, comprar comida más variada y comer más equilibrado (eso es porque no habéis probado las galletas leche-chocolate de Gerblé, os aseguro que os quitan todas ganas de comer equilibrado);

- debería ir a todas las reuniones de la secta, a todas las comidas y salidas del master, a patinar todos los miércoles, llamar a la gente que no he visto en semanas, aprenderme el programa del cine y enterarme de los nuevos cafés abiertos;

- debería mantener una sonrisa impecable, sin ojeras y con una palabra amable sincera cada vez que se me dirige la palabra.

Pues va a ser que no voy a ganar el “Girl of the year”. Seguro que hay miles de chicas que lo hacen todo y lo consiguen, que son admirables y admiradas, que además conseguirán una beca a la mejor estudiante y las contratará la mejor empresa del sector. Vale, me bastará con odiarlas. Pero yo lo siento, no puedo dar más de mí. Todos tenemos nuestros límites. Y creo que ya sé dónde están los míos.

¿Darjeeling o Genmaisha?

Thursday, May 12, 2005

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Las 3 últimas semanas han sido altamente útiles: las he dedicado a hacer lo menos posible para recuperar la energía perdida a lo largo de los 7 u 8 meses anteriores. Y creo que en cierta medida ha funcionado, estoy mucho más descansada, pero curiosamente no me siento con la misma energía de cuando vuelvo de unas vacaciones más productivas, aunque sean de las más aburridas que haya (mi especialidad de los últimos años de penuria económica: ir a casa de los papis, que suelen trabajar o estar fuera de vacaciones, ya me diréis hay que ser tonta, y os contestaré: sí, hay que serlo. Pero si os digo que tengo un piso libre de padres de 130 m en el sur de Francia durante 1 semana en agosto, seguro que me decís de todo para que os invita :P).
En fin, el relato de un descanso totalmente improductivo no tiene ningún interés. Así que os contaré otras cositas.

Este fin de semana ha venido mi hermana. Realmente, se quedó 4 días. La idea esencial cuando viene es que se vaya con la maleta llena. Me explico: vive en Ginebra, Suiza. No os aburriré con datos sobre el franco suizo, pero vamos, que es un chollo cobrarlo pero no gastarlo ahí. O sea que hicimos sesiones intensivas de tiendas. Y lo genial ha sido que por primera vez, no nos hemos quedado todo el rato a solas. Coincidió que también estaba aquí un amigo mío que estudió en Ginebra y habla perfectamente francés, así que salimos unas veces con mi pandilla (no, no la de la secta, se siente), y eso permitió que no hiciera sobredosis de hermandad. La primera vez que vino, se quedó 10 días, y yo necesité 6 meses para reponerme. “Y que remuevo el pasado hasta revolverte el estómago, y que me quejo de mi hermana pequeña y los padres que la trajeron al mundo (ella es la mayor), y que te reorganizo el piso porque hermanita mía, eres un desastre en la casa, etc, etc, etc”. Pero ya he aprendido a no dejar que me coma, y creo que esta vez los resultados han sido muy buenos. No me malinterpretéis: adoro a mi hermana. Y seguro que precisamente se permite determinadas cosas conmigo (entender = se pasa 3 pueblos) porque precisamente tenemos una relación muy estrecha llena de confianza mutua y comunicación.

El fin de semana anterior, que era puente, nos fuimos a Salamanca. Vale, me chico me tiene que enseñar a colgar fotos en el blog para que os podáis reír un rato. Así que eso tendrá que esperar antes de inmortalizarse en el blog.

Y este fin de semana, toca estudiar. Hace semanas (que digo, meses) que no lo hago, ya no sé cómo se hace, pero no hay más remedio. Con todas las clases que perdí, tengo un montonazo por recuperar, y probablemente tenga examen la semana que viene. Además del proyecto de fin de master, que la verdad no tengo muy claro en que hemos quedado (creo que nos vamos todos a China de juerga a estudiar la cerveza local, o algo así).

Teatime!