Friday, August 05, 2005

Tea Palace

De vez en cuando la vida da vueltas inesperadas y todo se precipita por lo mejor.
La gran noticia del día (digo, del mes, del año, de la década), es que Keller y yo vamos a vivir juntos.

Para mi eso supone un cambio tremendo. Llevo 8 años independizada, y 4 años viviendo totalmente sola. Antes, he probado de todo:

En Nueva York, vivía en una residencia femenina, donde alquilaba una habitación de 6 m2 por casi 800 $ al mes, compartiendo baño y ducha con las 400 chicas (de 18 a 77 años...) que vivían ahí. Lo mejor era el desayuno, lo peor el verano sin aire acondicionado, con 40º a la sombra y 100% de humedad, y la ventana a la 34th street. El desayuno y la cena venían incluidos, cené religiosamente pollo con arroz (o arroz con pollo, según las noches) cada día durante 2 años. A la vuelta no podía ver una gallina envasada.

En Zaragoza y posteriormente en Madrid, compartí piso con desconocidas. Antes de la experiencia tenía una teoría muy mía, que venía a decir algo como que "mejor compartir con gente que no son amigos tuyos, así te atreves a decir las cosas sin tener miedo a perder una amistad". No hay nada como la prueba empírica para salvarte de tus errores. Compartir con desconocidos es muy jodido. Si no tienes nada en común con ellos es como estar en un hospital esperando el día del alta.

En París viví en otra residencia super cutre, en un 1º no aislado, tenía la sensación de que lo autobuses paraban delante de mi cama (no era una sensación, paraban a 3 metros). Luego viví de okupas en casa de 4in (mi adorable 4in, muchíiiiisimas gracias, además de echarme un cable me lo pasé pipa), y pasé unas noche en el estudio de mi padre, a 2 horas de la universidad, sin un cazo para cocer la pasta (si, papa puede ser más cutre que su hijita), y compartir con tu padre en 20 m2 después de unos cuantos años de independencia es... como diría... no tan difícil
En Madrid, tuve mi primer estudio para mi sola. La verdad es que ya era tiempo. Y fue todo... un desastre. Era un bajo que daba a un patio interior. Sin luz, pero total, el precio compensaba. El problema es que cada cosa que tocaba se me quedaba en la mano. El picaporta, el botón de la campana, la parte delantera del cajón... Hasta un día en que llegué a casa y pensé "oh, han limpiado el patio muy tarde hoy, está todo mojado". Y conforme me acercaba a la puerta de mi pisito, me fui dando cuenta de que la limpieza del patio provenía de mi casa. Había puesto una lavadora, que 5 horas después seguía dando vueltas, tan caliente con se fundió el cajón del jabón (verídico) e inundó el patio, claro está después de inundar el piso. Visto que la campana y la encimera de cocción tampoco funcionaban, que la puerta del baño no encajaba en su marco y que se podía abrir la puerta del edificio sin la llave, me harté y devolví el piso. Eso sí, primero pedí al casero que lo arreglara todo. "Me voy un mes a Brasil, luego lo hablamos". Eso, tú vete, ¡y yo también!

Por fin encontré mi pisito actual, que después de todo esto, para mi tiene pinta de palacio. Está super bien situado, en pleno centro pero en una calle tranquila, interior pero con luz, así que no se oye nada de la calle, con vecinos tranquilos, y sin pérdida de espacio. Mi casero es un encanto de abuelito, no da la lata para nada, no se enfada ni mucho menos si pago con retraso, un cielo.
Y ahora se abre una nueva era para el palacete. Pasa a ser la residencia de verano e invierno de los Tubbies. Y eso conlleva un gran paso adelante para el palacete: tirar muebles viejos y poner muebles nuevos, ya veréis que va a parecer incluso mejor de lo que ya me parece ahora. Bueno, seguro que a mi cuenta bancaria le gusta menos, pero no le pido consejo sobre decoración.

Y para concluir, la otra gran noticia, es que nos vamos a la India. Pero eso merece un post en condiciones.

Por supuesto habrá fiesta oficial del Tea Palace en su momento, no os impacientáis.

Teatime !